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¿Puede Sonora darse el lujo de la duda?

¿Puede Sonora darse el lujo de la duda?

Redacción | Reportero H

La controversia sobre la situación migratoria del gobernador Alfonso Durazo frente a Estados Unidos ya no es solamente un tema político.

Para Sonora, también es un tema económico.

El estado tiene una relación profunda con el mercado estadounidense. Sus exportaciones rondan los 28,600 millones de dólares anuales y buena parte de su actividad industrial, agrícola, minera, automotriz y logística depende de una relación estable con el otro lado de la frontera.

Por eso, cuando el nombre del gobernador aparece en reportajes de medios internacionales que lo vinculan con investigaciones de autoridades estadounidenses, el impacto potencial no se limita a su imagen personal.

También toca la imagen institucional de Sonora.

Hasta este momento, no existe una acusación penal pública contra Durazo en Estados Unidos. Tampoco existe una confirmación oficial pública del gobierno estadounidense sobre los reportes periodísticos. Pero tampoco hay una aclaración definitiva que cierre el tema ante inversionistas, empresarios y ciudadanos.

Esa es la zona delicada.

Porque los mercados no esperan necesariamente una sentencia para reaccionar. Muchas veces reaccionan antes: ante señales de riesgo, ruido político, dudas institucionales o posible deterioro en la relación con autoridades extranjeras.

En ese contexto, surge una pregunta práctica:

Si la visa del gobernador sigue vigente y no existe ninguna restricción para ingresar a Estados Unidos, ¿cuánto costaría demostrarlo públicamente?

Un viaje terrestre de Hermosillo a Nogales podría representar apenas unos cientos de dólares en combustible y logística básica. Incluso con operación, seguridad y personal, el costo sería mínimo frente al tamaño de la economía sonorense.

La comparación es inevitable.

Una aclaración visible puede costar cientos de dólares.

La duda puede poner en juego decisiones de inversión de millones.

Y la economía que depende de esa confianza se mide en miles de millones de dólares.

Nadie puede afirmar, con la información pública disponible, que esta controversia ya haya provocado una pérdida económica concreta para Sonora. Pero sí puede afirmarse que la percepción importa.

Una empresa que pospone una expansión, un inversionista que espera antes de firmar, una cadena de suministro que decide observar antes de crecer o una oficina corporativa que eleva el riesgo político de un territorio pueden generar costos reales, aunque no aparezcan de inmediato en un comunicado oficial.

Sonora compite por inversiones vinculadas al nearshoring, manufactura avanzada, minería, energía, logística y comercio binacional. En ese terreno, la confianza no es un adorno. Es infraestructura económica.

La relevancia de la controversia aumentó cuando fue retomada por Los Angeles Times, uno de los periódicos más influyentes de Estados Unidos. No se trata únicamente de quién publica la información, sino del público que la lee: empresarios, analistas, inversionistas y tomadores de decisiones del país con el que Sonora tiene su relación económica más importante.

Por eso una aclaración contundente tendría valor público.

Si no existe investigación alguna, si la visa sigue vigente y si el gobernador puede cruzar normalmente a Estados Unidos, demostrarlo ayudaría a reducir la especulación.

Y si existe algún procedimiento en curso, la sociedad sonorense tiene derecho a conocer la realidad para dimensionar sus posibles consecuencias.

Porque el asunto ya no gira únicamente alrededor de Alfonso Durazo.

Gira alrededor de Sonora.

Cuando la máxima autoridad política de un estado fronterizo queda bajo cuestionamiento público frente al país del que depende la mayor parte de su economía, el silencio también comunica.

Y en economía, como en política, la duda tiene precio.

La pregunta final es sencilla:

¿Vale más mantener abierta la controversia o cerrarla con hechos verificables?

Para un estado que mueve decenas de miles de millones de dólares en comercio exterior, la respuesta debería ser evidente.

Sonora no puede darse el lujo de convertir una duda aclarable en un riesgo prolongado.

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