¿Y si Durazo y Marina del Pilar tuvieran que pedir licencia? ¿Quiénes ganan y quiénes pierden?
En Baja California, prácticamente todos los grupos políticos tendrían algo que ganar, porque la gobernadora ya tiene poca influencia en el estado. En Sonora, el escenario sería muy distinto.
Por Redacción RH
Si las menciones que han surgido en el LA Times y New York Times contra la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, terminaran siendo ciertas y derivaran en un escenario similar al que vivió Rubén Rocha Moya en Sinaloa, surge una pregunta inevitable para Sonora:
¿Qué pasaría si Alfonso Durazo también tuviera que pedir licencia?
Más allá de quién asumiría el gobierno, el verdadero impacto estaría en la sucesión de 2027 y en los actores políticos que hoy dependen, en mayor o menor medida, del liderazgo del gobernador.
- Antonio Astiazarán
Probablemente sería quien más tendría que perder.
Si se empezara a investigar a Durazo y a su círculo político más cercano, inevitablemente saldría a relucir la relación histórica con Carlos Benito Astiazarán, tío y compadre de Antonio Astiazarán, quien hace aproximadamente treinta años le consiguió a Toño la oportunidad de trabajar con Alfonso Durazo y desde entonces ha mantenido una relación cercana con él.
Durante los últimos años, Antonio ha proyectado la imagen de ser la principal oposición a Durazo. Sin embargo, sus críticos sostienen que, en realidad, es el que mayor cercanía tiene con el gobernador.
También existe la percepción entre algunos actores políticos de que, para competir con posibilidades reales por la gubernatura, Antonio necesitaría el respaldo político de Durazo, de forma similar a como durante años se ha afirmado que Claudia Pavlovich facilitó la llegada del hoy gobernador al poder.
Si Durazo tuviera que dejar el cargo y además enfrentara una investigación, ese respaldo desaparecería. Con él también podría desaparecer una parte importante de la estructura política que Antonio necesitaría para competir.
Además, prácticamente toda su trayectoria ha transcurrido dentro del servicio público y la política, por lo que, si las autoridades federales decidieran revisar su trayectoria, sus críticos sostienen que difícilmente sería un escenario favorable para él.
En un escenario así, Antonio enfrentaría una elección sin el respaldo del grupo político que hoy gobierna Sonora y, además, bajo un nivel de escrutinio muy distinto al que ha enfrentado hasta ahora.
- Lorenia Valles
También podría resultar perjudicada.
Dentro de Morena, Lorenia Valles es considerada por diversos analistas como una de las figuras con mayor cercanía al gobernador Alfonso Durazo. Incluso, algunos la ubican como la segunda persona más cercana a él dentro de los perfiles que hoy se mencionan para la sucesión, solo detrás de Antonio Astiazarán. Por ello, también es vista como una de las principales aspirantes a la candidatura.
Si Durazo dejara de influir en la definición del proceso interno, el equilibrio dentro de Morena cambiaría y otros grupos adquirirían mayor fuerza.
- Javier Lamarque
Quien podría salir beneficiado sería el alcalde de Cajeme.
En ese escenario, podría recibir un mayor respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum. Diversos analistas han señalado que la relación política entre Sheinbaum y Alfonso Durazo no siempre ha sido cercana, particularmente después del episodio ocurrido durante la campaña presidencial.
Si el respaldo del gobierno federal se concentrara directamente en Lamarque y Durazo dejara de intervenir en la definición de la candidatura, el alcalde de Cajeme podría convertirse en uno de los principales aspirantes de Morena.
La ausencia del liderazgo político de Durazo modificaría por completo la competencia interna del partido y abriría un escenario muy distinto para la sucesión en Sonora.
- Célida López
Célida López también podría encontrar un escenario más favorable.
Si Morena determinara que la candidatura para la gubernatura corresponde a una mujer, la ausencia del liderazgo político de Durazo podría fortalecer las posibilidades de Célida López para convertirse en la candidata del partido.
Si, por el contrario, Morena optara por un hombre y Javier Lamarque resultara el candidato, Célida podría convertirse en una de sus principales aliadas durante la campaña.
También existiría la posibilidad de que buscara la candidatura por otro partido. Algunos observadores consideran que podría ser una opción para el PT o incluso para el PAN, partido en el que inició su carrera política y donde, según esa interpretación, todavía conserva una red importante de contactos políticos.
En cualquiera de esos escenarios, la redistribución de fuerzas dentro de Morena y de la oposición modificaría de manera importante el panorama rumbo a la elección de 2027.
Un escenario hipotético… pero con consecuencias reales
Por ahora, todo esto pertenece al terreno de la hipótesis. No existe confirmación de que Alfonso Durazo enfrente un proceso que pudiera obligarlo a pedir licencia.
Sin embargo, la política suele cambiar rápidamente cuando un gobernador deja de controlar la operación de su estado. Las alianzas se modifican, los grupos se reacomodan y quienes parecían favoritos pueden dejar de serlo en muy poco tiempo.
