Por Redacción RH
Damián suele hablar con fuerza sobre la inseguridad, la impunidad y los señalamientos que existen en distintos estados del país. Lo hace con frecuencia, con claridad y con un discurso crítico frente a lo que ocurre en México.
Sin embargo, hay una omisión que llama la atención: Parece estar cruzado de brazo con lo que ocurre en Sonora.
El día de ayer, durante una entrevista en el programa de Adela Micha, Damián mencionó a Sinaloa, Tamaulipas, Guerrero, Colima, Baja California, Michoacán y otros estados como ejemplos de entidades con señalamientos graves.
Pero omitió completamente a Sonora.
Y no es la primera vez.
La omisión resulta difícil de entender. Sonora no es un estado cualquiera dentro de la discusión nacional sobre seguridad. Cajeme y Hermosillo han aparecido en distintos estudios internacionales entre las 50 ciudades con mayores niveles de inseguridad del mundo.
Por eso no es posible hablar de la crisis de seguridad del país, mencionar a otros estados con problemas graves y dejar fuera a Sonora, cuando el propio estado enfrenta una realidad tan delicada.
La pregunta surge de manera natural:
¿Por qué?
Sonora también enfrenta cuestionamientos públicos importantes. Entre ellos se encuentran los señalamientos difundidos por Los Angeles Times sobre el gobernador, así como el caso del contralmirante Farías, considerado uno de los más relevantes del país y cuya operación se ubicaba en Guaymas, Sonora.
Por eso resulta difícil entender que un político sonorense señale los problemas de otros estados, pero guarde silencio sobre los de su propia tierra.
Tal vez por eso cobró relevancia la frase de Toño: “Yo sí voy”, como dando a entender que Damián le saca a competir por una candidatura en Sonora.
Desde luego, las circunstancias son distintas. Toño era visto por muchos como el gallo de emergencia de Durazo en caso de que Morena postulara a un candidato que no fuera de su agrado.
Aun así, esa declaración deja entrever algo importante: existe la percepción de que Damián evita entrar de lleno a la disputa política en Sonora.
Esa percepción también se alimenta de los antecedentes políticos de ambos.
En 2018, Damián no compitió directamente por el voto ciudadano para llegar al Senado. Optó por la vía plurinominal, asegurando así un escaño sin participar en una elección de mayoría relativa.
Toño, en cambio, sí compitió por la senaduría en 2018. Aunque terminó en último lugar entre las principales fuerzas políticas, se sometió al voto de los ciudadanos y asumió el costo político de competir.
Entre algunos de sus simpatizantes y colaboradores se atribuyó parte de ese resultado a la estrategia de campaña encabezada por Roberto Lemmenmeyer, quien era uno de sus principales operadores y actualmente forma parte del equipo de Lorenia Valles.
Ese contraste cobra relevancia hoy. Mientras uno decidió enfrentar las urnas, el otro optó por una ruta que le garantizaba llegar al Senado sin disputar directamente el voto.
Por eso, cuando ahora surge la percepción de que Damián evita entrar de lleno a la contienda política en Sonora, algunos recuerdan también aquella decisión de 2018.
Porque una cosa es tener voz nacional y otra muy distinta es asumir el costo de competir y defender el terreno propio.
Para aspirar a representar a Sonora, no basta con denunciar la inseguridad en Sinaloa, Tamaulipas, Guerrero, Colima, Baja California o Michoacán. También hay que hablar de lo que ocurre en Sonora.
