¿Duelo de titanes entre Harfuch y Durazo?
Redacción | Reportero H
La presidenta Claudia Sheinbaum ya ha visitado Sonora en más de una ocasión durante este año. Sin embargo, hay una ausencia que comienza a generar preguntas en círculos políticos y de análisis: Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, no ha realizado hasta ahora una visita pública visible al estado.
La observación resulta relevante porque Harfuch sí ha tenido presencia en entidades vecinas y estratégicas como Baja California y Sinaloa, donde el gobierno federal ha desplegado reuniones y acciones de coordinación institucional en materia de seguridad.
En una de las giras recientes de la presidenta, Sheinbaum venía precisamente de Baja California, donde Harfuch sí apareció públicamente junto a la gobernadora Marina del Pilar. Pero al continuar la ruta hacia Sonora, el secretario no acompañó la visita.
Eso ha provocado distintas interpretaciones políticas.
Sonora ocupa una posición estratégica dentro del corredor del Pacífico norteamericano. Gran parte del movimiento terrestre hacia Baja California, California y Arizona pasa por territorio sonorense. Además, distintas ciudades del estado han aparecido en rankings nacionales e internacionales relacionados con percepción de inseguridad e incidencia delictiva.
A ello se suma que el puerto de Guaymas ha sido mencionado en investigaciones periodísticas y debates públicos relacionados con combustible ilegal, contrabando y movimiento de precursores químicos.
En ese contexto, algunos analistas y actores políticos consideran llamativo que el principal responsable de la seguridad federal no haya tenido una visita pública reciente a Sonora, particularmente cuando sí ha mantenido presencia visible en otros estados del noroeste.
El tema adquiere un matiz político adicional porque Harfuch ocupa actualmente el mismo cargo que Alfonso Durazo desempeñó al inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Ambos conocen las estructuras de seguridad federal y los equilibrios internos construidos durante los últimos años.
A partir de ahí han surgido múltiples especulaciones políticas y mediáticas.
En meses recientes se han difundido declaraciones, filtraciones y versiones periodísticas relacionadas con personajes, empresarios y operadores mencionados en distintos contextos públicos vinculados a Sonora. Entre ellas destacan referencias hechas por Julio Scherer sobre presunto financiamiento irregular de campañas; menciones periodísticas relacionadas con Ramón Ángel Castillo, conocido como “Chile verde”; así como publicaciones sobre operaciones de combustible ilegal y redes aduanales investigadas a nivel federal. El cúmulo de versiones ha alimentado interpretaciones dentro del ambiente político nacional y estatal.
En ese contexto también han comenzado a aparecer menciones indirectas sobre dos figuras consideradas históricamente parte del círculo político y personal más cercano al gobernador: Rolando Tavares y Carlos Benito Astiazarán.
En distintas versiones políticas se ha mencionado que Rolando Tavares habría mantenido cercanía con Ramón Ángel Castillo en etapas previas de su incorporación a círculos políticos y empresariales. Paralelamente, Carlos Benito Astiazarán —identificado públicamente desde hace años como una de las personas más cercanas al gobernador Alfonso Durazo— ha aparecido en publicaciones relacionadas con contratos otorgados de la Secretaría de Seguridad.
Su nombre también suele surgir dentro de análisis y especulaciones políticas que apuntan a la posibilidad de que Antonio Astiazarán —sobrino de Carlos Benito Astiazarán— sea, en realidad, uno de los perfiles mejor posicionados o incluso el favorito del propio grupo político de Durazo rumbo a la sucesión gubernamental de 2027, pese a pertenecer formalmente a una fuerza política distinta.
La existencia de contratos o relaciones de cercanía política no implica por sí misma irregularidad alguna. Sin embargo, la aparición recurrente de estos nombres en conversaciones públicas ha incrementado el interés político y mediático alrededor del tema.
Por ello, algunas voces consideran que la ausencia pública de Harfuch en Sonora ha comenzado a adquirir lecturas políticas más profundas, aunque hasta ahora no exista evidencia pública que confirme una disputa directa entre ambos grupos.
La hipótesis de un “duelo de titanes” pertenece más al terreno del análisis político y la especulación pública que al de los hechos comprobados. Pero en política, las señales, las ausencias y los tiempos también suelen interpretarse.
Durazo es uno de los operadores políticos con mayor experiencia del país. Ha participado en distintas etapas políticas nacionales y actualmente no sólo gobierna Sonora, sino que además preside el Consejo Nacional de Morena.
Harfuch, por su parte, concentra hoy una de las responsabilidades más delicadas del gabinete federal, mantiene el respaldo político de la presidenta Claudia Sheinbaum y además empieza a ser mencionado por distintos analistas como uno de los perfiles con mayor proyección nacional hacia el futuro.
La diferencia también es operativa: Harfuch debe atender simultáneamente la situación nacional; Durazo concentra su operación política en Sonora.
La pregunta que permanece abierta no necesariamente es si existe una confrontación entre ambos.
La pregunta más concreta es otra:
¿Por qué el secretario de Seguridad federal aún no realiza una visita pública visible a Sonora pese a la relevancia estratégica y los desafíos de seguridad que enfrenta el estado?
La respuesta puede ser completamente institucional y obedecer únicamente a prioridades operativas o agendas internas del gabinete.
Pero mientras eso no ocurra, las especulaciones políticas probablemente continuarán creciendo.
Porque más allá de narrativas, versiones o interpretaciones, existe un hecho difícil de ignorar:
Sonora sigue siendo uno de los estados estratégicos más importantes del país en materia de seguridad y logística fronteriza.
