¿Transiciones democráticas o pactos de inmunidad?
Redacción | Reportero H
En el tablero político del noroeste mexicano, las piezas parecen moverse bajo patrones inquietantemente similares. Lo que Francisco Labastida Ochoa ha recientemente denunciado públicamente en Sinaloa como una presunta “entrega pactada” del estado encuentra ecos difíciles de ignorar en Sonora.
Mientras los reflectores nacionales apuntan hacia los presuntos vínculos entre poder político y crimen organizado en Culiacán, en Hermosillo el silencio que rodeó la transición de 2021 comienza a resquebrajarse bajo el peso de nuevas revelaciones, investigaciones y cuestionamientos políticos.
El “modelo Sinaloa”: la embajada como salida política
La narrativa impulsada por Labastida es explosiva, pero políticamente consistente: sostiene que Quirino Ordaz Coppel habría operado una transición favorable para Morena a cambio de una salida diplomática y políticamente protegida.
El desenlace es público. Ordaz Coppel ocupa actualmente la Embajada de México en España, mientras Sinaloa atraviesa una de las etapas más delicadas de su historia reciente en materia de seguridad, con el gobernador Rubén Rocha Moya bajo presión política y mediática por señalamientos de presunta colusión y una creciente percepción de gobernabilidad debilitada.
Sonora: el silencio de los “consulados”
En Sonora, la transición de Claudia Pavlovich Arellano hacia el gobierno de Alfonso Durazo Montaño presenta similitudes que, para diversos analistas y actores políticos locales, van más allá de la coincidencia.
La derrota de la alianza opositora en 2021 fue considerada por sectores del priismo sonorense como políticamente inexplicable, especialmente por el comportamiento de estructuras territoriales que históricamente habían mostrado una elevada capacidad de movilización y que, según distintas interpretaciones, simplemente dejaron de operar con la intensidad habitual durante la jornada electoral.
Al igual que Ordaz Coppel, Pavlovich transitó posteriormente hacia el servicio exterior: primero mediante el Consulado de Barcelona y, más recientemente, con su ratificación como Embajadora de México en Panamá en este 2026.
Para sus críticos, estas designaciones no representan únicamente nombramientos diplomáticos, sino posibles mecanismos de estabilidad política posteriores a transiciones sin confrontación abierta.
El factor Scherer: del narcotráfico al “huachicol”
Si en Sinaloa el eje de las acusaciones gira alrededor del cártel de Sinaloa y las presuntas redes de protección política, en Sonora la sombra apunta hacia posibles esquemas de financiamiento irregular vinculados al contrabando de combustible y al flujo internacional de precursores químicos.
Las recientes declaraciones de Julio Scherer Ibarra volvieron a colocar el tema en el centro del debate político al señalar que recursos asociados al llamado “huachicol fiscal”, presuntamente vinculados al entorno de Sergio Carmona, habrían influido en operaciones político-electorales en Sonora durante procesos recientes.
Los años que Sonora rebasó a Sinaloa en violencia
Entre 2017 y 2024, periodo en el que Sonora llegó a superar a Sinaloa en violencia anual, también se registró el crecimiento de distintas economías criminales vinculadas a rutas fronterizas estratégicas, incluyendo operaciones relacionadas con tráfico de precursores químicos y combustible ilícito.
La coincidencia temporal entre el aumento de violencia, la consolidación de corredores hacia Estados Unidos y la reciente acusación federal en Nueva York —que menciona a Sonora como punto clave dentro de estas rutas— comienza a perfilar una transformación más profunda del estado dentro de la dinámica criminal del noroeste mexicano.
Dos estados, un mismo guion
Las similitudes resultan difíciles de ignorar:
• La transición: estructuras partidistas que aparentemente se desactivan estratégicamente durante la elección.
• La recompensa: cargos diplomáticos de alto perfil para gobernadores salientes del PRI.
• La sombra: acusaciones de financiamiento paralelo — cártel de Sinaloa, contrabando de combustible y precursores químicos en Sonora—.
La diferencia: quién se atreve a romper el silencio
En Sinaloa, una figura histórica del sistema político como Labastida decidió romper públicamente con la narrativa oficial y señalar nombres, responsabilidades y presuntos acuerdos políticos.
En Sonora, en cambio, la crítica permanece principalmente en espacios de periodismo independiente, redes sociales y análisis periféricos al poder institucional.
La pregunta que comienza a instalarse en este 2026 es si las investigaciones relacionadas con el huachicol, los precursores químicos y los presuntos pactos políticos terminarán escalando hacia consecuencias judiciales reales, o si el servicio exterior continuará funcionando como una zona de estabilidad e inmunidad para actores clave de las transiciones estatales.
Porque, vistos desde la distancia, Sonora y Sinaloa empiezan a parecer menos casos aislados y más capítulos distintos de un mismo guion.
